En esta reforma integral partimos de una vivienda pequeña, pero con mucho potencial. La clave ha sido redistribuir completamente el espacio para adaptarlo a las necesidades reales del día a día y sacar el máximo partido a cada rincón.
Hemos incorporado soluciones de almacenaje pensadas para mantener el orden, zonas que pueden ocultarse cuando no se usan y un espacio de teletrabajo integrado de forma discreta. Todo convive de manera fluida, sin sobrecargar y dejando que la casa respire.
El proyecto apuesta por un estilo clásico renovado, cálido y atemporal, que aporta armonía y hace que la vivienda se sienta acogedora y funcional a partes iguales. El resultado es un hogar práctico, cómodo y bien aprovechado, que demuestra que el tamaño no es un límite cuando el diseño está bien pensado.